Cuando la música cura el alma

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Hija de Jorge Zuhair Jury y sobrina de Leonardo Favio, acaba de editar Canciones brotadas de mi raíz, donde reúne lo mejor del cancionero popular argentino, chileno y boliviano. Afirma que el artista sólo debe pensar en crear.

Por Maby Sosa para Tiempo Argentino

Luciana Jury nació en Buenos Aires pero en su voz se escuchan otros paisajes. Ella le atribuye su amor por la música popular a la herencia familiar. Su madre le transmitió la pasión por el canto y el amor por la guitarra y su padre le dejó la necesidad de escribir. Es hija de Jorge Zuhair Jury y sobrina de Leonardo Favio, pero esto no determinó nada en su carrera, más que la pasión por el arte.
Después de tres años de trabajo, la cantora sacó su primer disco Canciones brotadas de mi raíz, que presentará nuevamente el viernes en el Teatro Viejo Mercado. Se trata de 14 canciones “rescatadas desde el recuerdo de la infancia y adolescencia”.

–¿Cómo te acercaste a la música popular?
–Es la más cercana a la identidad, es la que tengo más cerca de mí y conozco y siento más. No sólo tiene que ver con cantar canciones argentinas, si no que hay una intención de romper límites regionales, mirar un poco más amplio, darnos cuenta de que estamos más unidos entre los países de lo que creemos. Las culturas y las formas de vida no tienen límites geográficos demarcados, se vive y se construye en el mismo lugar del que los habita.

–¿Cuánto condiciona o aporta el paisaje en la música?
–Trato de sacarme de encima todas las ataduras de regiones y de zonas, es verdad que te condiciona para escribir o componer cierta música. En este disco me estoy mostrando más como intérprete que como compositora, tal vez cantando, uno compone de una nueva forma. Cuando canto saco todos los ritmos que tengo dentro, que escuché desde siempre, por eso me parece que el paisaje no tiene tanto que ver, aparecen cuando uno asume que los lleva consigo.

–Trabajaste tres años en el disco, ¿qué cosa no te convencía?
–La última canción la grabé hace tres meses. Pasaron muchas cosas desde que comencé. En el medio grabé con Moscardini, pero decidí hacerme cargo de lo que estoy haciendo, lanzarme sola a cantar y estar más comprometida a la hora de elegir el repertorio. Eso hizo que desechara muchas cosas. Además tuve una hija, o sea que pasaron muchas situaciones en el medio y no quería arrepentirme de nada, trabajé para quedar contenta con el resultado.

–¿Cómo pensás tu carrera?
–A mí me gustaría seguir teniendo espacio para mostrar lo que hago. Soy feliz cantando en casa con mi hija, mi marido y mis amigos. Pero si lo que hago puede servir para enriquecer el alma o disfrutar un buen momento, si esa energía le sirve al otro, me gustaría que haya más espacios. Creo que la música cura el alma, y creo que el artista no tendría que preocuparse por llenar tantos lugares en un bar para estar tranquilo. Que el artista se ocupe de crear.