Valentía en la voz

La cantante e intérprete Luciana Jury presenta este sábado Canciones brotadas desde mi raíz, su primer CD solista, fruto de tres años de trabajo. Lo hará en No Avestruz, a las 21.

Por Roman Garcia Azcarate para Revista Ñ

Se ha publicado hasta el hartazgo que tantos pazguatos cantan con el alma que, ¿qué queda ahora para decir de Luciana Jury? Mucho de bueno, sin embargo. Y todo puede comprobarse en la placa que anticipó inicialmente en el Teatro del Viejo Mercado días atrás. Allí, sobre el escenario de la presentación, la entrevistamos y también allí pudimos verla cantar algunos de sus temas.

Luciana va ahora por la presentación oficial en No Avestruz de Canciones brotadas desde mi raíz, donde interpreta obras de autor, anónimas y algunas composiciones propias. Catorce canciones entregadas con creatividad inusual, un decir sensible, profundo e intenso, rico, conmovedor. Recrea en ellas con placer y valentía a voz en cuello trabajos de Violeta Parra, César Isella y Tejada Gómez, Guastavino, Eduardo Falú y Jaime Dávalos, a las que suma su impresionante versión del vals de Francisco Canaro Yo no sé qué me han hecho tus ojos (como se ve en el video).

La voz de Luciana Jury sorprende de entrada al escucharla por primera vez como algo muy distinto y poderoso a fuerza de un origen íntimo —esto siempre—, moldeado libremente en ondas personalísimas, trabajado con un talento fuera de cuestión para partir al aire con una carga de riqueza que entusiasma y halaga a los sentidos. Como un vino de cuerpo que embriaga al pecho. Como un arco sabio que, cada vez que cuadra, raspa con destreza las cuerdas de un cello bien templado, y en su momento pasa a ser una quena grave que sopla hacia una quebrada desolada y la invade hasta el eco más remoto.

Hay en ella desgarramiento, dramatismo gitano, llantos, atonalidades y vibratos justos, hasta cierta desprolijidad buscada, alejándose de una pureza que no hace al caso. Hay riesgo puesto en juego, hay osadía, y sin lugar a duda hay una instrumentación vocal de sentires muy nobles con los que Jury tamiza su canto, vibra ella y conmueve a los demás.

¿Puede pensarse sin embargo que está en camino? Es así. Con la promesa que eso encierra por encima de la madurez actual de su arte, que por su audacia y arraigo en la cultura latinoamericana trae remembranzas de la Susana Lago de Anacrusa en sus años más intensos, si bien con un color de voz diferente.

Jury había grabado antes con Juan Moscardini el celebrado disco Maldita huella en 2008 y fue artista invitada en el último álbum de Quique Sinesi, Cuchichiando. También integró tiempo atrás la banda de rock Claroscuro. Ahora se abrirá paso por sí sola, sin necesidad de padrinazgo alguno. Al lector, sin embargo, puede interesarle recordar que por sus venas corre sangre muy ligada al guionista y director de cine Jorge Zuhair Jury, su padre, y a su tío Leonardo Favio.